domingo, 5 de enero de 2014

El Nuevo Estadio: Crónicas de una decepción anunciada

Desde su planificación, el proyecto del nuevo estadio de los Rayados, fue visto con recelo y escepticismo. No solo activistas y ambientalistas se lanzaron al torbellino de la lucha, también vecinos y ciudadanos concordaron que una construcción de tal magnitud sobre el más grande ecosistema urbano representaba un riesgo potencial. Pese a los esfuerzos y negociaciones turbias con las autoridades –SEMARNAT incluida- la construcción del estadio arrancó y como las maquinas encargadas de cavar el suelo y arrancar las raíces de sus árboles, siguió de manera imparable.

Admito que, pese a este recital de palabras, me dejé seducir por el ideal del progreso. Guadalupe, Nuevo León es el lugar donde nací y he vivido (casi) toda mi vida. El Parque La Pastora es un sitio hermoso que guarda un lugar importante en mis recuerdos de la infancia. Asentí que, en muchas ciudades conflictivas son necesarias las construcciones monumentales. Según había leído, estas edificaciones regresan la dignidad a los habitantes de la comunidad, haciéndoles saber que no han sido olvidados, que basta caminar 5 minutos para visitar la construcción más bonita del estado. Guadalupe y la afición del club merecían ser distinguidos por su devoción.

Como bien se dice, dos dichos “saltan a la cancha”: 1) El diablo está en los detalles y 2) Lo que mal comienza, mal termina. En una movida que no me sorprende, el sueño parece desmoronarse. Según se sabe, el Club de Fútbol Monterrey definió la estrategia de venta de asientos y créanme no es nada agradable. A pesar que la venta comienza en 2 días, la información no se ha hecho pública. Consiste en lugares especiales denominados “Seats” (Puntual anglicismo, existen algunos que hablamos un dialecto diferente). Resulta que estos “Seats” abarcarán la zona céntrica del estadio, es decir, la mejor, la que merecen los aficionados más fieles… ¿Verdad? La renta del asiento dura 5, 10 y 15 años. Solo pueden ser comprados en series de 4, 6, 8, 10 y hasta 12 asientos por beneficiario. El precio varía según su duración, el de 15 años por ejemplo, costará 300 mil pesos, nada más. ¿Será que los directivos están desesperados por recuperar su inversión? ¿Y lo deportivo? Pues bien gracias… Entonces si se compra una serie de 10 asientos por 15 años esta costará solo 3 millones de pesos.

Si los abonos por 1 año atentan contra los derechos del consumidor, este es un deliberado y rampante acto de clasismo y discriminación por parte de la directiva del club hacia los aficionados con ingresos moderados (es decir la gran mayoría). Un atentado contra la dignidad de los seguidores más fieles que no cuentan con los miles o millones suficientes para alimentar a unos administradores cuya ambición mancha el nombre de una institución deportiva tan importante. Un intento por exorcizar el estadio de los asistentes incómodos e instaurar un “Mirreynato”.

Como aficionado de los Tigres, he aguantado (no siempre con éxito) las burlas y embates de mis amigos Rayados en la peda y fuera de ella. Por supuesto, es recíproco, así son las rivalidades deportivas y los respeto. Si mis amigos y los aficionados más fieles, aquellos que viven al día y para bien(o para mal) no paran de acudir al llamado de la camiseta, no podrán pagar 1 millón de pesos por  los asientos que merecen, entonces ¿Quién lo hará? ¿Ideas? Yo sí: Pensemos en algunos nombres descarados, comencemos quizá con los corporativos, las empresas y ¿por qué no? los políticos y funcionarios corruptos que harán de las suyas nuevamente. Asientos robados financiados con dinero robado; inmaculada comunión, círculo de vida. Ni siquiera el fútbol se salva de la larga mano de la corrupción.


Entonces, ¿Qué queda por decir?, no lo sé. Solo puedo imaginar un juego de CopaMx dentro de unos 5 años. Es el mes de Octubre y hay bastante lluvia. La parte central del estadio está vacía. Como en el Coliseo Romano, a la élite no le interesa un evento tan bajo. En los alrededores, el vulgo apoya sin cesar...