Desde su planificación, el
proyecto del nuevo estadio de los Rayados, fue visto con recelo y escepticismo.
No solo activistas y ambientalistas se lanzaron al torbellino de la lucha,
también vecinos y ciudadanos concordaron que una construcción de tal magnitud
sobre el más grande ecosistema urbano representaba un riesgo potencial. Pese a
los esfuerzos y negociaciones turbias con las autoridades –SEMARNAT incluida-
la construcción del estadio arrancó y como las maquinas encargadas de cavar el
suelo y arrancar las raíces de sus árboles, siguió de manera imparable.
Admito
que, pese a este recital de palabras, me dejé seducir por el ideal del
progreso. Guadalupe, Nuevo León es el lugar donde nací y he vivido (casi) toda
mi vida. El Parque La Pastora es un sitio hermoso que guarda un lugar
importante en mis recuerdos de la infancia. Asentí que, en muchas ciudades
conflictivas son necesarias las construcciones monumentales. Según había leído,
estas edificaciones regresan la dignidad a los habitantes de la comunidad, haciéndoles
saber que no han sido olvidados, que basta caminar 5 minutos para visitar la
construcción más bonita del estado. Guadalupe y la afición del club merecían
ser distinguidos por su devoción.
Como
bien se dice, dos dichos “saltan a la cancha”: 1) El diablo está en los
detalles y 2) Lo que mal comienza, mal termina. En una movida que no me
sorprende, el sueño parece desmoronarse. Según se sabe, el Club de Fútbol Monterrey definió la estrategia de venta de asientos y créanme no es nada
agradable. A pesar que la venta comienza en 2 días, la información no se ha
hecho pública. Consiste en lugares especiales denominados “Seats” (Puntual
anglicismo, existen algunos que hablamos un dialecto diferente). Resulta que estos
“Seats” abarcarán la zona céntrica del estadio, es decir, la mejor, la que
merecen los aficionados más fieles… ¿Verdad? La renta del asiento dura 5, 10 y
15 años. Solo pueden ser comprados en series de 4, 6, 8, 10 y hasta 12 asientos
por beneficiario. El precio varía según su duración, el de 15 años por ejemplo,
costará 300 mil pesos, nada más. ¿Será que los directivos están desesperados
por recuperar su inversión? ¿Y lo deportivo? Pues bien gracias… Entonces si se
compra una serie de 10 asientos por 15 años esta costará solo 3 millones de
pesos.
Si
los abonos por 1 año atentan contra los derechos del consumidor, este es un deliberado
y rampante acto de clasismo y discriminación por parte de la directiva del club
hacia los aficionados con ingresos moderados (es decir la gran mayoría). Un
atentado contra la dignidad de los seguidores más fieles que no cuentan con los
miles o millones suficientes para alimentar a unos administradores cuya
ambición mancha el nombre de una institución deportiva tan importante. Un intento
por exorcizar el estadio de los asistentes incómodos e instaurar un “Mirreynato”.
Como aficionado de los Tigres, he aguantado (no siempre con éxito) las burlas y
embates de mis amigos Rayados en la peda y fuera de ella. Por supuesto, es
recíproco, así son las rivalidades deportivas y los respeto. Si mis amigos y
los aficionados más fieles, aquellos que viven al día y para bien(o para mal)
no paran de acudir al llamado de la camiseta, no podrán pagar 1 millón de pesos
por los asientos que merecen, entonces
¿Quién lo hará? ¿Ideas? Yo sí: Pensemos en algunos nombres descarados,
comencemos quizá con los corporativos, las empresas y ¿por qué no? los
políticos y funcionarios corruptos que harán de las suyas nuevamente. Asientos
robados financiados con dinero robado; inmaculada comunión, círculo de vida. Ni
siquiera el fútbol se salva de la larga mano de la corrupción.
Entonces,
¿Qué queda por decir?, no lo sé. Solo puedo imaginar un juego de CopaMx dentro
de unos 5 años. Es el mes de Octubre y hay bastante lluvia. La parte central
del estadio está vacía. Como en el Coliseo Romano, a la élite no le interesa un
evento tan bajo. En los alrededores, el vulgo apoya sin cesar...
