Mis
recuerdos más remotos me parecen lejanos más bien ajenos, pero me reconozco en
ellos. Pienso en uno en particular, se remonta a mi niñez. Soy yo. Me siento
asombrado por lo basto que es el mundo, contemplo las estrellas y todo es aún
más desconcertante. De vez en cuando, veo mareas humanas y pienso que en este
planeta debemos de ser muchas personas, millones. Un sentimiento extraño me
invade. No puedo ser el único Carlos, existe alguien más. En este momento otra
persona hace exactamente lo mismo que yo. Jugamos el mismo juego, comemos la
misma comida y recitamos los mismos sinsentidos. Lo más probable es que sea en
otro país, tal vez China no lo sé.
¿Alguna vez lo sentiste?
La double vie de Véronique
(The Double Life of Veronique) –en la forma- trata sobre dos mujeres físicamente
idénticas, pero diferentes a fin de cuentas. Ambas son interpretadas por la
misma actriz (Irene Jacob): Weronika, que vive en Polonia y Véronique, que vive
en Francia. Ambas nacieron el mismo día y el mismo año, sin embargo, pese a un breve
encuentro en el que una pasa desapercibida ante la otra, ellas nunca se conocen.
Cada una vive su propia historia, sabemos que no existe ninguna relación
sanguínea. Entonces… ¿Qué sucede? No nos corresponde responder esa pregunta, es
un misterio, pero no importa. En la sustancia, esta película trata sobre un
sentimiento, el de ambas mujeres que han pasado su vida sintiendo que
ellas existen en dos planos a la vez. Aunque no lo pueden explicar con claridad,
su conexión se manifiesta psíquica y físicamente, en forma de sueños o extrañas
coincidencias.
En sus películas, el director polaco Krzysztof Kieslowski (The Dekalog y la trilogía Trois Couleurs) se enfocaba más en el desarrollo
emocional de sus personajes, que en la trama per se; para algunos La doublé
vie podría parecer un disparate alegórico o un cóctel de simbolismo; por
fortuna Irene Jacob interpreta mágicamente ambos personajes. Ignoremos que se
trata de una mujer hermosa, la señorita Jacob sostiene el peso del drama poético
y humano en preciosos e invaluables momentos; en uno de ellos se detiene, alza
la mirada, cierra los ojos y toma un fuerte suspiro, es la poesía de la
encarnación, sin saberlo, está compartiendo un aire de vida con su contraparte perdida.
Nos identificamos con su júbilo, felicidad, confusión, tristeza y el deseo de
sentirse amada. Es todo un recordatorio de la sensibilidad humana, un retrato
de nuestra condición como espíritus de la creación e inclusive de la pureza.
Es puntual recordar que Kieslowski esconde simbolismos difusos. ¿Alguien
podría explicar el final? ¿Y qué con la mujer que observa a Véronique en la estación?
En sus películas, Kieslowski normalmente
se vale de recursos representativos y pictóricos para controlar la atmósfera
fuertemente emocional del filme. La paleta en sus encuadres muestra colores vivos, claros, brillantes: evoca un poco la estética fauvista, como en una escena de
persecución por las calles de París, donde una marea de luz dorada se
apodera de la secuencia. De igual forma, las sombras nos hablan, pero existe un secreto
permanente y en el rojo, una emoción vibrante. Lo mismo podría decir sobre la
música. Olvide mencionar que ambas Weronika y Véronique son virtuosas para esta
disciplina. La primera lo audiciona profesionalmente, la segunda se retira
después de caer en una depresión inexplicable que
irrumpe un encuentro de sexo ocasional. Soy de la opinión que la musicalización
en el cine es magia pura y aquí tampoco es excepción: lleva a la perfección
los momentos y los tiempos en el film.
Ya sea como oda al deseo de una vida paralela, un film inteligente con
significados encubiertos o una muestra de bellos encuadres y momentos de alto
valor poético, La double vie, se siente como un regalo, un recordatorio sobre los
instantes, la necesidad de vivir la plenamente y develar la belleza del drama
humano. En una conversación con su padre, Veronique reconoce estar enamorada de
un extraño “Je suis amoseusse, vraiment amoreusse” En este mundo, todos somos extraños, pero como recitó
Octavio Paz en Noche en Claro “el mundo cambia cuando dos se miran y se
reconocen”.
Cambiemos al mundo.
Cambiemos al mundo.


