lunes, 30 de diciembre de 2013

“Je suis amoreusse, vraiment amoreusse”

Mis recuerdos más remotos me parecen lejanos más bien ajenos, pero me reconozco en ellos. Pienso en uno en particular, se remonta a mi niñez. Soy yo. Me siento asombrado por lo basto que es el mundo, contemplo las estrellas y todo es aún más desconcertante. De vez en cuando, veo mareas humanas y pienso que en este planeta debemos de ser muchas personas, millones. Un sentimiento extraño me invade. No puedo ser el único Carlos, existe alguien más. En este momento otra persona hace exactamente lo mismo que yo. Jugamos el mismo juego, comemos la misma comida y recitamos los mismos sinsentidos. Lo más probable es que sea en otro país, tal vez China  no lo sé. ¿Alguna vez lo sentiste?
La double vie de Véronique (The Double Life of Veronique) –en la forma- trata sobre dos mujeres físicamente idénticas, pero diferentes a fin de cuentas. Ambas son interpretadas por la misma actriz (Irene Jacob): Weronika, que vive en Polonia y Véronique, que vive en Francia. Ambas nacieron el mismo día y el mismo año, sin embargo, pese a un breve encuentro en el que una pasa desapercibida ante la otra, ellas nunca se conocen. Cada una vive su propia historia, sabemos que no existe ninguna relación sanguínea. Entonces… ¿Qué sucede? No nos corresponde responder esa pregunta, es un misterio, pero no importa. En la sustancia, esta película trata sobre un sentimiento, el de ambas mujeres que han pasado su vida sintiendo que ellas existen en dos planos a la vez. Aunque no lo pueden explicar con claridad, su conexión se manifiesta psíquica y físicamente, en forma de sueños o extrañas coincidencias.

En sus películas, el director polaco Krzysztof Kieslowski (The Dekalog y la trilogía Trois Couleurs) se enfocaba más en el desarrollo emocional de sus personajes, que en la trama per se; para algunos La doublé vie podría parecer un disparate alegórico o un cóctel de simbolismo; por fortuna Irene Jacob interpreta mágicamente ambos personajes. Ignoremos que se trata de una mujer hermosa, la señorita Jacob sostiene el peso del drama poético y humano en preciosos e invaluables momentos; en uno de ellos se detiene, alza la mirada, cierra los ojos y toma un fuerte suspiro, es la poesía de la encarnación, sin saberlo, está compartiendo un aire de vida con su contraparte perdida. Nos identificamos con su júbilo, felicidad, confusión, tristeza y el deseo de sentirse amada. Es todo un recordatorio de la sensibilidad humana, un retrato de nuestra condición como espíritus de la creación e inclusive de la pureza.



Es puntual recordar que Kieslowski esconde simbolismos difusos. ¿Alguien podría explicar el final? ¿Y qué con la mujer que observa a Véronique en la estación? En sus películas, Kieslowski  normalmente se vale de recursos representativos y pictóricos para controlar la atmósfera fuertemente emocional del filme. La paleta en sus encuadres muestra colores vivos, claros, brillantes: evoca un poco la estética fauvista, como en una escena de persecución por las calles de París, donde una marea de luz dorada se apodera de la secuencia. De igual forma, las sombras nos hablan, pero existe un secreto permanente y en el rojo, una emoción vibrante. Lo mismo podría decir sobre la música. Olvide mencionar que ambas Weronika y Véronique son virtuosas para esta disciplina. La primera lo audiciona profesionalmente, la segunda se retira después de caer en una depresión inexplicable que irrumpe un encuentro de sexo ocasional. Soy de la opinión que la musicalización en el cine es magia pura y aquí tampoco es excepción: lleva a la perfección los momentos y los tiempos en el film.


Ya sea como oda al deseo de una vida paralela, un film inteligente con significados encubiertos o una muestra de bellos encuadres y momentos de alto valor poético,  La double vie, se siente como un regalo, un recordatorio sobre los instantes, la necesidad de vivir la plenamente y develar la belleza del drama humano. En una conversación con su padre, Veronique reconoce estar enamorada de un extraño “Je suis amoseusse, vraiment amoreusse” En este mundo, todos somos extraños, pero como recitó Octavio Paz en Noche en Claro “el mundo cambia cuando dos se miran y se reconocen”.

Cambiemos al mundo.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Shugo Tokumaru, Alquimista Japonés

A miracle entails a degree of irrationality -not because it shocks reason, but because it makes no appeal to it.
- Emanuel Levinas. 1952


Hace tiempo leí un excelente artículo de Enrique Serna donde explica la auto-imposición de la razón y el intelecto como elemento primario de nuestra psique (la del ser humano). Serna arguye los riesgos de este atentado del intelecto en búsqueda de su independencia sobre nuestra capacidad de concebirnos como parte de la creación, a manera de elementos del cosmos.

Una vez atravesado el umbral de la intelectualidad desmedida y la razón rampante, es difícil dar vuelta atrás. A fin de cuentas, que es la ceguera sino el imperio del negro en nuestra vida.
Es necesario discernir ya que, si logramos entrever que esta verdad, solo lo es a medias, que mente y espíritu forman un mismo ente, develamos que debe de haber, por inexplicable y fantástico que sea, algo más grande. Con la voluntad suficiente, esto representa una gran oportunidad para dejamos hechizar por esta "otra mirada" y renacer gracias al fuego sagrado de la magia. Súbitamente, el mundo cambia como dos astros chocantes. La verdad pasa de ser gris a policromática; el tiempo, de segundos a compases; el sonido, de amplitudes a melodías; un cuarto lleno de chatarra, a un laboratorio. Resolvemos el enigma tras lo cotidiano gracias al fuego que enciende su fulgor secreto.


Si intentan dimensionar estas palabras en algo tangible, entonces les recomiendo escuchar la música Shugo Tokumaru, la equivalencia nipona de Merlín, el viejo hechicero de los mitos medievales, reencarnado en este alquimista del sonido. Tokumaru conjura hermosas piezas musicales; como un encantador de serpientes hace susurrar de su flauta hipnóticos sonidos enredados en graciosos espasmo; después de invocar a la marea y las criaturas del cielo y mesmerizar a su audiencia que le aplaude con puntualidad, Tokumaru se divierte. Como un juglar que juega en los arrabales, la música sigue una narrativa, siempre dinámica, hace malabares con sus sonidos, los convierte en oro...



Me fascina cuando un artista hace retumbar en mí los cánones del universo musical. Le atribuyo este milagro a una inmejorable combinación entre el talento de un verdadero genio y un poquito de magia, necesaria para llenar de color nuestra vida.

lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Discriminación... en mi país?

Como acostumbra a hacerlo, el maestro Sheridan escribe un ensayo a cerca de una triste y desgarradora situación que aqueja silenciosamente a nuestro país: la discriminación de raza y clase.

Recuerdo que en alguno de mis recorridos por el Parque Fundidora, le platiqué a un amigo de lo mucho que disfruto ir a ese lugar. Mencioné que mi razón principal es porque representa la unión entre los ciudadanos; un tutifruti de familias, jóvenes, deportistas, ancianos, recién nacidos, escatos, etc. Evoqué a Vasconcelos y su histórica frase que nuestra Universidad Nacional lleva por lema "por mi raza hablará mi espíritu". Encuentro este dicho inspirador y solemne.  Con el mismo entusiasmo mi amigo mencionó sus cosas favoritas del parque, sin embargo al hablar de la gente solo se molestó en afirmar "estaría mejor si no entraran tantos nacos".

¿Qué pensaría Jose Vasconcelos al saber que la "la raza cósmica" se destroza día con día por un complicado trastorno psicosocial? No puedo contar las veces que -voluntaria e involuntariamente- he sido cómplice de este acto tan lamentable...

Abajo el link del artículo completo.
“La crueldad es un placer”, escribe Paz en un artículo de 1943. “Mediante el ejercicio de la crueldad el hombre obtiene un extraño estremecimiento, un goce helado y una satisfacción indudable. Cuando alguien derrama sangre, no por necesidad ni impelido por fuerzas superiores a su espíritu, sino libremente, afirma su propia vida. Ver morir a otro es, ante todo, afirmar la propia vida; humillar al extraño es, también, una afirmación de nuestro valer, conseguida gracias a la degradación del otro.”  

¿Cómo explicar esto a la pequeña Angelina, tirada ahí en el suelo, cubriéndose el rostro, vejada y humillada, escuchando las carcajadas, en perfecta soledad? Más difícil todavía… ¿cómo explicárselo a Rosa?

domingo, 8 de diciembre de 2013

Crisis contemporanea

Tu tia la afgana,
toma una tisana
pasa por la aduana
come una manzana

Ruben el kafkiano
con voz de soprano
fuma un habano
su patrón es un tirano

Amar es nocivo
cuentan los nativos
mata los cultivos
cobalto radioactivo

Cada vez que miro el sol pienso,
bienvenidos al fin del mundo
por hondo que sea el mar profundo.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Desconocida...

Escrito por mi hace 2 años, aún no se como lo hice:

"
Estática y dinámica giras sobre tu eje
como una bailarina escandinava
buscando la atención de la acrópolis.
Los caballeros y damas conviven, mientras
la tierra continua con su giro
suave y único como tus brazos en movimiento.

Yo no soy así

Sentada hurgas la caja de pandora
al develar su misterio
conoces el fruto del conocimiento.

Soy ingerido por una ballena

Tus ojos se revelan como una supernova
descubriéndose ante el gran observatorio
encajando una pieza más al rompecabezas
de la gran explosión

Frente a mí, compartimos la misma atmosfera
pero no el mismo oxigeno
mucho menos las mismas palabras.
Me pregunto qué seria,
si nos sumergiéramos en un mismo suspiro
como las bestias fluorescentes que reinan
la penúltima frontera.

Recitas el cantar de los soles,
la melodía de la mañana
das color a las plantas,
de los jardines colgantes.

Yo apenas alcanzo a dedicarte unas palabras en braille...
Acércate, Las escuchas?

jueves, 5 de diciembre de 2013

Bob Dylan meets modern indie music

Y War On Drugs es el resultado. Una banda que mezcla lo mejor de 2 mundos: el vigoroso entusiasmo para narrar epopeyas suburbanas estampadas en enérgicos singalongs (que rememoran a Bruce Springsteen) y los recursos de vanguardia difusos entre la calígine, palpables una vez expuestos al resplandor de la canción. Ideal para deambular por un arrecife, galopar por el desierto, auto-consuelo en una borrachera solitaria, o como power song los lunes por la mañana.

https://soundcloud.com/secretlycanadian/the-war-on-drugs-red-eyes/

(Dejo Baby Missiles de pilón porque me encanta)


Cárceles




"La mejor manera de evitar que un prisionero escape, es asegurarse que nunca sepa que está en prisión."
- Dostoyevsky


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Dos astros que caen...

Dos cuerpos frente a frente 
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

Octavio Paz

Dos cuerpos

Uqbar - Cadereyta

Si usas este aire, tus globos se convertirán en pequeñas lunas que harán aullar a los lobos.

Las ardillas que comen estas bellotas se comunican en latín fluido. 

Su crujido solo lo escuchan los puros de corazón. 

Un fruto que al ser devorado, te permite ver cada objeto 30 segundos en el futuro.

Una luz que enfría los objetos en lugar de calentarlos.

De su polen crecen plantas con clorofila neutral, es decir, en blanco y negro.

Su nombre es Asterión, guardián del laberinto.

Carta a un legislador (jamás contestada)

¿Qué tal señor Elizondo?, reciba un cordial (y nocturno) saludo, de mi parte.

Mi nombre es Carlos Eduardo Hernández, soy vecino de la Col. Valle del Contry que forma parte del décimo segundo distrito electoral, el cual representa Ud. ante el H. Congreso del Estado. Soy un ciudadano como cualquier otro, vivo con mis padres, amo a mi Estado, y estoy orgulloso de quienes enaltecen su nombre trabajando con dedicación y dignidad, sea cual sea su origen. Sin embargo, en esto de la política, tengo preocupaciones y dudas como casi cualquier otro ser humano. (Pero que no se mal interprete con desconfianza, eh?). 
Para no hacerla más larga Sr. Elizondo, ante el creciente nihilismo y apatía hacia la política entre la población (y aún más entre los jóvenes, cuya máxima es subir fotos de su comida en el "feis" "y así") e inclusive, me atrevería a decir, desilusión total hacia el sistema de democracia representativa, me gustaría saber… ¿de qué manera, los ciudadanos podemos formar parte de manera activa, o al menos estar al tanto del trabajo que hacen nuestros legisladores por el pueblo que han jurado defender con justicia y dignidad? No dudo que su trabajo cuente con dichas cualidades Sr. Elizondo. A final de cuentas Ud. viene de una familia que ha logrado grandes acciones por Nuevo León (yo voté por su padre en las elecciones pasadas, en aquel entonces tenía solo 18 años). Es por eso que lo invito Sr. Elizondo a crear una plataforma, aplicación de celular, señal de humo, lo que sea (mientras se pueda probar tangiblemente su grado de efectividad) para que los ciudadanos nos sintamos representados, pero de verdad. Dejo en claro que por “los ciudadanos” no solo me refiero a los jóvenes Sr. Elizondo, sino a todos y cada habitante de los diferentes distritos electorales sin importar género, clase social o edad. Ya seamos los residentes de Valle del Contry, los vecinos de "El Realito", Las Águilas o Camino Real. Usted sabe Sr. Elizondo que en una democracia representativa el voto de cada persona tiene el mismo valor y para que este sistema siga funcionando, necesitamos saber que todos somos vistos como iguales, que nuestra persona es tratada con dignidad: que el voto no vale una despensa, ni tampoco un paquete de útiles escolares o una torta de tamal (importancia que le da el partido innombrable). Considero urgente la creación de una plataforma como tal para dar y explicar resultados  ¿y por qué no? para presumir triunfos y logros encaminados a crear una sociedad más justa también. De paso podra escuchar las opiniones de los ciudadanos responsables, que en ejercicio de su deber cívico, su vocación liberal y democrática -el voto- lo han llevado a Ud. a ocupar una legislatura...

Si llegó a la parte final de este comentario e hiso el descomunal esfuerzo por no caer dormido, le agradezco de corazón su atención y que pase Ud. una excelente noche.

Beneficio

A pesar de la insistencia que existen ciertos caminos que conducirán a una eventual –a veces eterna- felicidad, no todo sucede siempre conforme al guión. La exposición prolongada a la facción más apática del mundo actual puede ser nociva; súbitamente los días se desvanecen, tienen lugar en ínfimos instantes.

“Sometimes my heart and brain conspire
to set everything on fire”…


Ya sea por agradecimiento, como acto de amor o prueba lealtad, la esperanza es el contrapeso que nace en nuestra bóveda profunda y  propagamos hacia la hostilidad del Universo. Se presenta de maneras diferentes, algunas veces como signos y otras como gestos inesperados del Cosmos. “Love’s Crushing Diamond” es uno de esos símbolos fortuitos que brotan en la erosionada tierra de la nada.


“We weren’t made to be this way,
 we weren’t made to be afraid”…

No subestimen lo que les digo. Antes de publicar este material, el bostoniano Jordan Lee – quien adopta el nombre de Mutual Benefit- tuvo que abandonar su ciudad natal por problemas financieros. La mayoría de sus canciones fueron escritas on the road, no obstante, Lee no esperaba siquiera mantenerse de la música. De hecho, en su más reciente trabajo, Lee se desempeñaba como RP en el negocio de fotografías de boda de su hermana (el cuenta que es imposible no creer que el amor es real después de ver tanto estas fotos). Love’s Crushing Diamond es una colección de 7 hermosas canciones, producto de la culminación de la más básica necesidad del ser humano: la plenitud, la felicidad.

Mutual Benefit escribe sobre temas universalmente sencillos que a la vez nos parecen extrañamente ajenos; el amor, la paciencia y la esperanza, que pierden peso en nuestra vida ante nuevos sistemas de valores, son evocados a lo largo del material en forma de preciosas imágenes como salidas de un sueño para reunirse virtuosamente con numerosos elementos musicales. El resultado es brillante, edifica una atmósfera única dentro del género folk. Lo interesante de LCD es como condensa –con diferentes grados de éxito- ciertos elementos muy particulares dentro del universo indie-folk contemporáneo. Sufjan Stevens, Sigur Ros, Beach House, Fleet Foxes y Real State se encuentran particularmente presentes en las remembranzas de la lírica, los arreglos orquestales, las vocalizaciones que conceden profundidad y elegancia a las canciones, su ambiente imaginario, la experimentación, y la exactitud y puntualidad con la que convergen los movimientos.


A pesar de ser un material independiente, la fidelidad responde y sorprende por su buena calidad. Algunas canciones llaman especialmente la atención; Golden Wake por su reminiscencia dream pop entrelazada con la omnipresente pureza folk del material; Let’s play/Statue of a man como una especie de tributo a las excelentes vocalizaciones en la obra de Sufjan y Strong Swimmer, que narra la epopeya por mantener a flote a nuestros seres queridos durante la adversidad.

A pesar de lo meloso que suene en teoría, en la praxis, LCD nunca sofoca ni empalaga; al contrario, nos hace pedir más, pero dejemos claro que no como un deseo deliberadamente autocomplaciente y exacerbado por tener más a nuestra disposición, por acumular música como si fueran likes o re-tweets; sino como una petición de nuestro interior que, nuevamente busca armonizar con las sensaciones más básicas y nobles de nuestra condición humana. Están ahí, a veces solo necesitamos una pequeña señal para darnos cuenta que el laberinto siempre estuvo abierto. Vale la pena intentarlo…

lunes, 2 de diciembre de 2013

El Coronel Hans Bierhoff

Con la tenacidad de un perro que clava su mandíbula sobre un enorme hueso amarillo me aferré a la misión de mi vida, escribir la historia de Sajonia y encontrar la vieja casa que mis abuelos habitaban en esa región. No sería sencillo, eso lo tenía bastante claro. Existían dos notables inconvenientes: el camino hacia su villa en el campo había sido devorado por la vigorosa profundidad del bosque, yacía abandonada en algún lugar de la montaña, pero sobre todo, el asunto político. Una nación tan orgullosa como la mía había sido partida por dos potencias que no veían en mi patria algo más que un simple satélite, un tablero de ajedrez para exponer al mundo sus querellas ideológicas, sus macabros juegos de guerra.
                Burlar la Cortina de Hierro no fue tarea sencilla, lo logré a fuerza de tenacidad e influencias. Un poderoso grupo de mecenas exiliados en Núremberg me había contratado para erigir el máximo compendio de Historia Regional de Sajonia, diez preciosos volúmenes que comprendían toda la información existente acerca de nuestra república, la flora y fauna endémica del estado, las guerras napoleónicas, los silogismos germánicos comunes, los sincretismos de las antiguas religiones paganas, los rasgos lingüísticos autóctonos, entre mucho más. Ellos necesitaban un nativo que residiera en la parte occidental de la fragmentada república para evitar politizar el trabajo y a su consideración yo era el único calificado para la faena. Pensé en flanquear, infiltrarse en una república enemiga era –por no decir más- bastante peligroso, pero la bravía y el furor de la historia familiar tentaron mis fibras más sensibles: la carrera castrense de mi abuelo, su ascenso a las altas jerarquías militares, las condecoraciones de estado, el matrimonio con la diplomática mulata del nuevo mundo y finalmente, la traición prusiana, terminaron por convencerme.
                Mi abuelo desapareció sin dejar rastro, jamás se supo nada sobre él. Mi abuela –en quién cayó la pesada tarea de criar a sus hijos huérfanos en una tierra muy lejana a la suya- nunca mostró señales de resignación, al contrario, sobrellevó la tragedia con los recuerdos más atesorados. De vez en cuando se perdía al pronunciar su nombre, lo enunciaba con ese acento que lo hacía sonar casi altisonante. “Hans Bierhoff” repetía con suavidad y cariño. Parecía querer invocar al fantasma del abuelo, juguetear una vez más con sus labios, deseosos de tanto extrañarlo. Notaba como sus muecas eran alegres y radiantes cuando rememoraba alguna anécdota difusa. Parecía ser la mujer más feliz de Baviera. Eloísa Mendoza era su nombre, una esbelta mariposa michoacana que había llegado a la república en alguna misión diplomática, hasta que una en particular resultó fructífera. Se conocieron en una gala para conmemorar 80 años de relaciones entre México y Prusia. El abuelo no resistió su exotismo, la manera peculiar de mi abuela para pronunciar las palabras en un idioma extranjero lo hipnotizaba; ella decía que mi abuelo era un libro austero que bailaba salsa. Jamás supe el significado de esas palabras, sin embargo, a ella le arrebataba ese detalle.

                Durante la gran guerra, mi abuelo fue ascendido al rango de coronel. No fue sencillo, se lo ganó a sangre y plomo. Contuvo los embates americanos, e incluso le ganó tiempo a los austrohúngaros para preparar un posible contraataque en el frente oriental. Mi apellido tenía destinado un lugar en la historia de la nación; quizás en algún centro de educación superior, una avenida de la capital, un museo o en la biblioteca central de la Universidad de Dresden. Sin embargo, mi abuelo no imaginó la traición que sufriría por parte de sus subordinados… Motivada por la idea de la redención, mi abuela me aconsejó ir a su vieja casa de campo, aseguraba que en el viejo uniforme del amado Coronel Bierhoff encontraría una prueba importante que limpiaría nuestro apellido. Sin estar muy seguro de mí destinó, me adentré en territorio enemigo casi como un espía, mi misión era clara: intentar conciliar el pasado con el presente y tal vez así redimir nuestro futuro, el futuro de los Bierhoff.

Los lunícolas

     Nuestro mundo cuenta con un sinfín de bibliotecas que poseen una reputación legendaria dentro de la Galaxia, debido al basto conocimiento y erudición que almacenan. En nuestro planeta valoramos estos centros de conocimiento cósmico sobre cualquier otra cosa. En ellas están escritos los sueños y esperanzas de toda una especie; mitos que se convierten en verdades y verdades que se funden con los mitos, hasta obtener un significado superior. Tal es el caso de la historia de los lunícolas, unos seres visionarios que alguna vez recorrieron nuestra galaxia en búsqueda de una liquido capaz de darle vida a cualquier objeto: el “luma”. No conocemos exactamente el origen de los lunícolas; lo que sabemos es que quedaron varados en nuestra Luna en alguno de sus viajes. ¿Y qué es el luma? El luma es un mineral plateado de brillo incandescente; se concentra en el subsuelo de los astros después de las explosiones estelares y se mezcla con los demás elementos hasta convertirse en un líquido blanco de consistencia espesa. Los lunícolas viajan por los planetas deshabitados buscando extraer este mineral, aunque es difícil conocer su motivación; lo que sabemos es, que, se valen de colosales taladros que giran a velocidades hipersónicas que les permiten penetrar el subsuelo con facilidad y portales que desmaterializan sus cuerpos para poder explorarlo libremente. No podemos determinar el origen de este material; ciertos antiguos piensan que sus propiedades contribuyen al movimiento gravitatorio de los astros; a los puristas, les escandaliza esta propuesta; sin embargo, existe un nuevo movimiento que adquiere más fuerza mientras escribo estas palabras; asegura que el luma está impregnado en las partículas elementales, las cuales constituyen el “todo”, sin embargo, pese a los avances de nuestra especie, es algo que tomará siglos definir.
            Sabemos que los lunícolas habían pasado décadas enteras vagando entre sistemas planetarios sin tener éxito. Inspirados por su curiosidad innata, siguieron explorando las estrellas, hasta llegar a nuestra luna, en donde realizaron monumentales excavaciones y laboriosas búsquedas. Les tomó algo de tiempo, pero una buena mañana concretaron su misión; el líquido blanco que contiene el “luma” salió expulsado hacia la superficie; flotaba lentamente gracias a la gravedad cero e iluminaba la oscuridad espacial; era majestuoso.

Antes de partir hacia su siguiente destino, los lunícolas -que habían presenciado los bellos amaneceres de nuestro planeta distante, que brillaba como una canica azul-decidieron compartir un poco del luma que acababan de encontrar. En forma de cápsula, viajo desde la Luna hasta nuestra superficie; siglos, tal vez milenios después, nuestro planeta comenzó a ser recorrido por números organismos capaces de habitar en todo tipo de condiciones. Los había colosales y también diminutos, microscópicos. Nuestro planeta adquirió un color y una belleza insólita. Aún podemos encontrar remanentes del luma original en los senos de las hembras que amamantan a sus crías con cierto líquido; comparten la vida a sus criaturas con leche materna.