Como acostumbra a
hacerlo, el maestro Sheridan escribe un ensayo a cerca de una triste y
desgarradora situación que aqueja silenciosamente a nuestro país: la
discriminación de raza y clase.
Recuerdo que en alguno de mis recorridos por el Parque Fundidora, le platiqué a un amigo de lo mucho que disfruto ir a ese lugar. Mencioné que mi razón principal es porque representa la unión entre los ciudadanos; un tutifruti de familias, jóvenes, deportistas, ancianos, recién nacidos, escatos, etc. Evoqué a Vasconcelos y su histórica frase que nuestra Universidad Nacional lleva por lema "por mi raza hablará mi espíritu". Encuentro este dicho inspirador y solemne. Con el mismo entusiasmo mi amigo mencionó sus cosas favoritas del parque, sin embargo al hablar de la gente solo se molestó en afirmar "estaría mejor si no entraran tantos nacos".
¿Qué pensaría Jose Vasconcelos al saber que la "la raza cósmica" se destroza día con día por un complicado trastorno psicosocial? No puedo contar las veces que -voluntaria e involuntariamente- he sido cómplice de este acto tan lamentable...
Recuerdo que en alguno de mis recorridos por el Parque Fundidora, le platiqué a un amigo de lo mucho que disfruto ir a ese lugar. Mencioné que mi razón principal es porque representa la unión entre los ciudadanos; un tutifruti de familias, jóvenes, deportistas, ancianos, recién nacidos, escatos, etc. Evoqué a Vasconcelos y su histórica frase que nuestra Universidad Nacional lleva por lema "por mi raza hablará mi espíritu". Encuentro este dicho inspirador y solemne. Con el mismo entusiasmo mi amigo mencionó sus cosas favoritas del parque, sin embargo al hablar de la gente solo se molestó en afirmar "estaría mejor si no entraran tantos nacos".
¿Qué pensaría Jose Vasconcelos al saber que la "la raza cósmica" se destroza día con día por un complicado trastorno psicosocial? No puedo contar las veces que -voluntaria e involuntariamente- he sido cómplice de este acto tan lamentable...
Abajo el link del
artículo completo.
“La crueldad es un placer”, escribe Paz en un artículo de 1943.
“Mediante el ejercicio de la crueldad el hombre obtiene un extraño
estremecimiento, un goce helado y una satisfacción indudable. Cuando alguien
derrama sangre, no por necesidad ni impelido por fuerzas superiores a su
espíritu, sino libremente, afirma su propia vida. Ver morir a otro es, ante
todo, afirmar la propia vida; humillar al extraño es, también, una afirmación
de nuestro valer, conseguida gracias a la degradación del otro.”
¿Cómo explicar esto a la pequeña Angelina, tirada ahí en el
suelo, cubriéndose el rostro, vejada y humillada, escuchando las carcajadas, en
perfecta soledad? Más difícil todavía… ¿cómo explicárselo a Rosa?
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