miércoles, 11 de diciembre de 2013

Shugo Tokumaru, Alquimista Japonés

A miracle entails a degree of irrationality -not because it shocks reason, but because it makes no appeal to it.
- Emanuel Levinas. 1952


Hace tiempo leí un excelente artículo de Enrique Serna donde explica la auto-imposición de la razón y el intelecto como elemento primario de nuestra psique (la del ser humano). Serna arguye los riesgos de este atentado del intelecto en búsqueda de su independencia sobre nuestra capacidad de concebirnos como parte de la creación, a manera de elementos del cosmos.

Una vez atravesado el umbral de la intelectualidad desmedida y la razón rampante, es difícil dar vuelta atrás. A fin de cuentas, que es la ceguera sino el imperio del negro en nuestra vida.
Es necesario discernir ya que, si logramos entrever que esta verdad, solo lo es a medias, que mente y espíritu forman un mismo ente, develamos que debe de haber, por inexplicable y fantástico que sea, algo más grande. Con la voluntad suficiente, esto representa una gran oportunidad para dejamos hechizar por esta "otra mirada" y renacer gracias al fuego sagrado de la magia. Súbitamente, el mundo cambia como dos astros chocantes. La verdad pasa de ser gris a policromática; el tiempo, de segundos a compases; el sonido, de amplitudes a melodías; un cuarto lleno de chatarra, a un laboratorio. Resolvemos el enigma tras lo cotidiano gracias al fuego que enciende su fulgor secreto.


Si intentan dimensionar estas palabras en algo tangible, entonces les recomiendo escuchar la música Shugo Tokumaru, la equivalencia nipona de Merlín, el viejo hechicero de los mitos medievales, reencarnado en este alquimista del sonido. Tokumaru conjura hermosas piezas musicales; como un encantador de serpientes hace susurrar de su flauta hipnóticos sonidos enredados en graciosos espasmo; después de invocar a la marea y las criaturas del cielo y mesmerizar a su audiencia que le aplaude con puntualidad, Tokumaru se divierte. Como un juglar que juega en los arrabales, la música sigue una narrativa, siempre dinámica, hace malabares con sus sonidos, los convierte en oro...



Me fascina cuando un artista hace retumbar en mí los cánones del universo musical. Le atribuyo este milagro a una inmejorable combinación entre el talento de un verdadero genio y un poquito de magia, necesaria para llenar de color nuestra vida.

2 comentarios:

  1. woow, eres una persona muy culta y muy inteligente, felicidades, sigue así !!

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  2. Está super bonis el video y la canción wuu

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