A miracle entails a degree
of irrationality -not because it shocks reason, but because it makes no appeal
to it.
- Emanuel Levinas. 1952
Hace
tiempo leí un excelente artículo de Enrique Serna donde explica la
auto-imposición de la razón y el intelecto como elemento primario de nuestra
psique (la del ser humano). Serna arguye los riesgos de este atentado del
intelecto en búsqueda de su independencia sobre nuestra capacidad de
concebirnos como parte de la creación, a manera de elementos del cosmos.
Una vez
atravesado el umbral de la intelectualidad desmedida y la razón rampante, es
difícil dar vuelta atrás. A fin de cuentas, que es la ceguera sino el
imperio del negro en nuestra vida.
Es
necesario discernir ya que, si logramos entrever que esta verdad,
solo lo es a medias, que mente y espíritu forman un mismo ente, develamos
que debe de haber, por inexplicable y fantástico que sea, algo más grande. Con
la voluntad suficiente, esto representa una gran oportunidad para
dejamos hechizar por esta "otra mirada" y
renacer gracias al fuego sagrado de la magia. Súbitamente, el mundo cambia
como dos astros chocantes. La verdad pasa de ser gris a policromática; el
tiempo, de segundos a compases; el sonido, de amplitudes
a melodías; un cuarto lleno de chatarra, a un laboratorio. Resolvemos el
enigma tras lo cotidiano gracias al fuego que enciende su fulgor secreto.
Si intentan dimensionar
estas palabras en algo tangible, entonces les recomiendo escuchar la música
Shugo Tokumaru, la equivalencia nipona de Merlín, el viejo hechicero de los
mitos medievales, reencarnado en este alquimista del sonido. Tokumaru
conjura hermosas piezas musicales; como un encantador de serpientes hace
susurrar de su flauta hipnóticos sonidos enredados en graciosos espasmo;
después de invocar a la marea y las criaturas del cielo y mesmerizar
a su audiencia que le aplaude con puntualidad, Tokumaru se divierte. Como un
juglar que juega en los arrabales, la música sigue una narrativa, siempre
dinámica, hace malabares con sus sonidos, los convierte en oro...
Me fascina cuando un
artista hace retumbar en mí los cánones del universo musical. Le atribuyo este
milagro a una inmejorable combinación entre el talento de un verdadero genio y
un poquito de magia, necesaria para llenar de color nuestra vida.
woow, eres una persona muy culta y muy inteligente, felicidades, sigue así !!
ResponderEliminarEstá super bonis el video y la canción wuu
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