A pesar de la insistencia que existen ciertos caminos
que conducirán a una eventual –a veces eterna- felicidad, no todo sucede
siempre conforme al guión. La exposición prolongada a la facción más apática
del mundo actual puede ser nociva; súbitamente los días se desvanecen, tienen
lugar en ínfimos instantes.
“Sometimes my heart and brain conspire
to set everything on fire”…
Ya sea por agradecimiento, como acto de amor o prueba lealtad, la esperanza es el contrapeso que nace en nuestra bóveda profunda y propagamos hacia la hostilidad del Universo. Se presenta de maneras diferentes, algunas veces como signos y otras como gestos inesperados del Cosmos. “Love’s Crushing Diamond” es uno de esos símbolos fortuitos que brotan en la erosionada tierra de la nada.
“We weren’t made to be this way,
we weren’t made to be afraid”…
No subestimen lo que les digo. Antes de publicar este material, el
bostoniano Jordan Lee – quien adopta el nombre de Mutual Benefit- tuvo que
abandonar su ciudad natal por problemas financieros. La mayoría de sus
canciones fueron escritas on the road,
no obstante, Lee no esperaba siquiera mantenerse de la música. De hecho, en su
más reciente trabajo, Lee se desempeñaba como RP en el negocio de fotografías
de boda de su hermana (el cuenta que es imposible no creer que el amor es real
después de ver tanto estas fotos). Love’s
Crushing Diamond es una colección de 7 hermosas canciones, producto de la
culminación de la más básica necesidad del ser humano: la plenitud, la
felicidad.
Mutual Benefit escribe sobre temas universalmente sencillos que a la vez
nos parecen extrañamente ajenos; el amor, la paciencia y la esperanza, que pierden
peso en nuestra vida ante nuevos sistemas de valores, son evocados a lo largo del
material en forma de preciosas imágenes como salidas de un sueño para reunirse
virtuosamente con numerosos elementos musicales. El resultado es brillante, edifica
una atmósfera única dentro del género folk. Lo interesante de LCD es como condensa –con diferentes
grados de éxito- ciertos elementos muy particulares dentro del universo indie-folk
contemporáneo. Sufjan Stevens, Sigur Ros, Beach House, Fleet Foxes y Real State
se encuentran particularmente presentes en las remembranzas de la lírica, los arreglos
orquestales, las vocalizaciones que conceden profundidad y elegancia a las
canciones, su ambiente imaginario, la experimentación, y la exactitud y
puntualidad con la que convergen los movimientos.
A pesar de ser un material independiente, la fidelidad responde y
sorprende por su buena calidad. Algunas canciones llaman especialmente la atención; Golden Wake por su reminiscencia dream pop entrelazada con la omnipresente
pureza folk del material; Let’s
play/Statue of a man como una especie de tributo a las excelentes vocalizaciones
en la obra de Sufjan y Strong Swimmer, que narra la epopeya por mantener a
flote a nuestros seres queridos durante la adversidad.
A pesar de lo meloso que suene en teoría, en la praxis, LCD nunca sofoca
ni empalaga; al contrario, nos hace pedir más, pero dejemos claro que no como un
deseo deliberadamente autocomplaciente y exacerbado por tener más a nuestra disposición, por acumular
música como si fueran likes o re-tweets; sino como una petición de
nuestro interior que, nuevamente busca armonizar con las sensaciones más
básicas y nobles de nuestra condición humana. Están ahí, a veces solo
necesitamos una pequeña señal para darnos cuenta que el laberinto siempre
estuvo abierto. Vale la pena intentarlo…
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