martes, 14 de enero de 2014

Swimming Pools (Drank). Tarifas de castigo



Son imágenes fugaces que vienen y van, pero lo recuerdo como si fuera ayer… eso creo. Sucedió hace unos 6 o 7 años; Regresaba de la bienvenida del ICUM, mi hermana pasó por mí a no sé donde, sería en Barrio Antiguo, yo supongo. Había tanta gente en el viejo Sentra; todos hacían Do-The-D.A.N.C.E. ó D.V.N.O. Había muchachas guapas, no lo sé. Mi cuerpo inerte yacía en uno de los extremos en estado de descomposición. Me encontraba fuertemente alcoholizado; recarpeteé Lázaro Cárdenas con el sushi que acababa de cenar (y demás fluidos gástricos). Suena desagradable, lo sé. Pensé en YOLO (de The Strokes), ¿Por qué no?  Mucha suerte corrimos al evitar la antialcohólica (cuando estas se daban a respetar como los meros machos) no sin antes confrontar a la autoridad (como los meros machos). Llegué a Valle de Los Reyes. La suerte corría de mi lado; súbitamente, ¡oh destino que giras sin anticipar tu trayectoria! Dejé un rojo y desagradable regalo en la banqueta de mi casa. Al entrar a mi cuarto, mi cama comenzó a dar vueltas por el universo. Era como volar en Aerobus. Pero 15 veces peor. Y sin clima. En Verano. Tremenda intoxicación etílica camaradas. Frente a la ignominia, me sentí desamparad. Cosmos mío ¿Porqué me has abandonado? Tomé el camino más sensato al que podría recurrir el hombre: dormir en el escusado. Conjeturé los riesgos higiénicos. Observe mi cuerpo en fétido estado. Ya que. Admitiré que la tasa se sentía suave como el amor de mamá, quién precisamente decidió utilizarlo justo después de mi incursión existencial. Le expliqué que estaba bien que solo necesitaba dormir (y guasquear, tomar agua, hablarle a mi ex, comer picante, tomar más agua y volver a dormir y volver a tomar más agua) para sentirme mejor. Ya se imaginarán lo que siguió.

Me pareció un inocente castigo. Se me ordenó usar el transporte público de por vida. “¿Ya estás muy grande para pistear? ¡Entonces ya estás muy grande para irte en camión! (1 año ½ después que me regalaron a Jenny, el verdadero amor de mi vida). Resignado así lo hice, sin basilar. Tiempo después terminé por acostumbrarme y hasta se me hacía divertido. ¿Qué venderán hoy? ¿Se subirá el amor de mi vida en la siguiente parada? Creo que el viaje promedio de un regiomontano que utiliza el camión como método de transporte es 2 camiones de ida y 2 de vuelta, aunque varía. Podía tomar un Playa luego un Ruta 17 de ida; un Ruta 17 y un 214 de vuelta. A demás, como joven en edad de desarrollo (sin intentarlo, adelgacé 20 kilos en 2 o 3 meses), recibí un subsidio para sustentar mi alimentación. Ponderemos la cantidad previa y convirtamos a pesos de la actualidad. Gracias a las nuevas tarifas, el precio de 4 camiones diarios cambio de 40 pesos a 50 pesos diarios. Sumémosle 50 pesos por una comida corrida. Tendremos como gran total, 100 baros. Diarios.

Imaginemos que esta situación no se limita a un adolescente desheredado cuyas aventuras etílicas deshonraron a sus antepasados de la dinastía Fu. Conjeturemos, a demás, en las miles de personas que utilizan este medio diariamente. Figuremos, que el servicio no siempre es bueno y que muchas unidades se encuentran en estados más deplorables que la delantera de los Tigres. Advirtamos los riesgos de viajar de noche, más si se es mujer, a demás, lo insuficiente que resulta la policía para defendernos en esta y muchas situaciones más. Supongamos que si se gastan 100 pesos al día en transporte y alimentación, serán 600 a la semana; 2400 al mes. Pensemos en los trabajadores invisibles. Los veladores, las empleadas domésticas, los pintores, los jardineros, el lava platos, el valet parking, los comerciantes, los cajeros, los paqueteros, estibadores, ayudantes de cocina, asistentes de limpieza, recepcionistas, meseros, bar-tenders, secretarias, maestras, profesores, albañiles, seminaristas, agricultores, limpia vidrios, estudiantes de primaria, secundaria, prepa, universitarios, técnicos, etc. Con el aumento de 20% a las tarifas de transporte público, los nuevos impuestos, el incremento a la canasta básica, se castigará aún más la economía del trabajador, quien motivado por llevar el pan a la mesa, se resigna como siempre a ponerse a jalar.

Se trata de una nueva treta de la familia revolucionaria; se dice que la culpa es de los concesionarios. Olvidan mencionar que, efectivamente la iniciativa privada ha alzado sus precios, pero sus unidades y su servicio es funcional (como la ruta 206 y su Wi-Fi madafakas). En cambio, son las unidades controladas por la CROC y la CTM, las que brindan el peor y más infame servicio: bastiones obrero-político históricos de… adivinen: El Partido Revolucionario Institucional, PRI.

Como siempre, el eterno retorno hace su aparición triunfal. Ahora todo tiene sentido.
En aquellos años resentí a mi madre el exilio; el día de hoy lo agradezco. Como buena lección de vida, me ayudó a madurar y a ser más responsable, a conocer mucho de todo, en especial, a los que usamos este servicio, y la batalla por la supervivencia. El castigo del “Gobernador” y sus secuaces no es nada más que una maniobra ilegal para ganar votos en las elecciones del siguiente año (metro gratis, camiones gratis, baile más grande del mundo gratis, El puñetero señor “Gobernador” invita). Una cleptocracia formada por cobardes, incapaz de dimensionar las consecuencias de sus actos. Sus políticas insensibles, cínicas e insolentes, arrojan a miles a la miseria, mientras los mirreyes bailan en el Olimpo (maniobra calcada por el Club de Futbol Monterrey Rayados). Lo que la ciudadanía realmente necesita no son útiles escolares o despensas sino educación; no bailes ni carnes asadas, sino transporte funcional. Hagamos que llegue el día manifestando nuestro enojo, estos tintines no merecen un solo gramo de nuestra simpatía.

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