Son
imágenes fugaces que vienen y van, pero lo recuerdo como si fuera ayer… eso
creo. Sucedió hace unos 6 o 7 años; Regresaba de la bienvenida del ICUM, mi
hermana pasó por mí a no sé donde, sería en Barrio Antiguo, yo supongo. Había
tanta gente en el viejo Sentra; todos hacían Do-The-D.A.N.C.E. ó D.V.N.O. Había
muchachas guapas, no lo sé. Mi cuerpo inerte yacía en uno de los extremos en
estado de descomposición. Me encontraba fuertemente alcoholizado; recarpeteé Lázaro
Cárdenas con el sushi que acababa de cenar (y demás fluidos gástricos). Suena
desagradable, lo sé. Pensé en YOLO (de The Strokes), ¿Por qué no? Mucha suerte corrimos al evitar la
antialcohólica (cuando estas se daban a respetar como los meros machos) no sin
antes confrontar a la autoridad (como los meros machos). Llegué a Valle de Los
Reyes. La suerte corría de mi lado; súbitamente, ¡oh destino que giras sin
anticipar tu trayectoria! Dejé un rojo y desagradable regalo en la banqueta de
mi casa. Al entrar a mi cuarto, mi cama comenzó a dar vueltas por el universo.
Era como volar en Aerobus. Pero 15 veces peor. Y sin clima. En Verano. Tremenda
intoxicación etílica camaradas. Frente a la ignominia, me sentí desamparad.
Cosmos mío ¿Porqué me has abandonado? Tomé el camino más sensato al que podría
recurrir el hombre: dormir en el escusado. Conjeturé los riesgos higiénicos.
Observe mi cuerpo en fétido estado. Ya que. Admitiré que la tasa se sentía
suave como el amor de mamá, quién precisamente decidió utilizarlo justo después
de mi incursión existencial. Le expliqué que estaba bien que solo necesitaba
dormir (y guasquear, tomar agua, hablarle a mi ex, comer picante, tomar más
agua y volver a dormir y volver a tomar más agua) para sentirme mejor. Ya se
imaginarán lo que siguió.
Me
pareció un inocente castigo. Se me ordenó usar el transporte público de por
vida. “¿Ya estás muy grande para pistear? ¡Entonces ya estás muy grande para
irte en camión! (1 año ½ después que me regalaron a Jenny, el verdadero amor de
mi vida). Resignado así lo hice, sin basilar. Tiempo después terminé por
acostumbrarme y hasta se me hacía divertido. ¿Qué venderán hoy? ¿Se subirá el
amor de mi vida en la siguiente parada? Creo que el viaje promedio de un
regiomontano que utiliza el camión como método de transporte es 2 camiones de ida y 2 de
vuelta, aunque varía. Podía tomar un Playa luego un Ruta 17 de ida; un Ruta 17 y
un 214 de vuelta. A demás, como joven en edad de desarrollo (sin intentarlo,
adelgacé 20 kilos en 2 o 3 meses), recibí un subsidio para sustentar mi
alimentación. Ponderemos la cantidad previa y convirtamos a pesos de la actualidad. Gracias a las
nuevas tarifas, el precio de 4 camiones diarios cambio de 40 pesos a 50 pesos
diarios. Sumémosle 50 pesos por una comida corrida. Tendremos como gran total,
100 baros. Diarios.
Imaginemos
que esta situación no se limita a un adolescente desheredado cuyas aventuras
etílicas deshonraron a sus antepasados de la dinastía Fu. Conjeturemos, a
demás, en las miles de personas que utilizan este medio diariamente. Figuremos,
que el servicio no siempre es bueno y que muchas unidades se encuentran en
estados más deplorables que la delantera de los Tigres. Advirtamos los riesgos
de viajar de noche, más si se es mujer, a demás, lo insuficiente que resulta la
policía para defendernos en esta y muchas situaciones más. Supongamos que si se
gastan 100 pesos al día en transporte y alimentación, serán 600 a la semana;
2400 al mes. Pensemos en los trabajadores invisibles. Los veladores, las
empleadas domésticas, los pintores, los jardineros, el lava platos, el valet
parking, los comerciantes, los cajeros, los paqueteros, estibadores, ayudantes
de cocina, asistentes de limpieza, recepcionistas, meseros, bar-tenders,
secretarias, maestras, profesores, albañiles, seminaristas, agricultores,
limpia vidrios, estudiantes de primaria, secundaria, prepa, universitarios,
técnicos, etc. Con el aumento de 20% a las tarifas de transporte público, los
nuevos impuestos, el incremento a la canasta básica, se castigará aún más la
economía del trabajador, quien motivado por llevar el pan a la mesa,
se resigna como siempre a ponerse a jalar.
Se
trata de una nueva treta de la familia revolucionaria; se dice que la culpa es
de los concesionarios. Olvidan mencionar que, efectivamente la iniciativa
privada ha alzado sus precios, pero sus unidades y su servicio es funcional
(como la ruta 206 y su Wi-Fi madafakas). En cambio, son las unidades
controladas por la CROC y la CTM, las que brindan el peor y más infame
servicio: bastiones obrero-político históricos de… adivinen: El Partido
Revolucionario Institucional, PRI.
Como siempre, el eterno retorno hace su aparición triunfal. Ahora todo tiene sentido.
Como siempre, el eterno retorno hace su aparición triunfal. Ahora todo tiene sentido.
En
aquellos años resentí a mi madre el exilio; el día de hoy lo agradezco. Como
buena lección de vida, me ayudó a madurar y a ser más responsable, a conocer
mucho de todo, en especial, a los que usamos este servicio, y la batalla por la
supervivencia. El castigo del “Gobernador” y sus secuaces no es nada más que
una maniobra ilegal para ganar votos en las elecciones del siguiente año (metro
gratis, camiones gratis, baile más grande del mundo gratis, El puñetero señor
“Gobernador” invita). Una cleptocracia formada por cobardes, incapaz de
dimensionar las consecuencias de sus actos. Sus políticas insensibles, cínicas
e insolentes, arrojan a miles a la miseria, mientras los mirreyes bailan en el
Olimpo (maniobra calcada por el Club de Futbol Monterrey Rayados). Lo que la
ciudadanía realmente necesita no son útiles escolares o despensas sino
educación; no bailes ni carnes asadas, sino transporte funcional. Hagamos que
llegue el día manifestando nuestro enojo, estos tintines no merecen un solo
gramo de nuestra simpatía.
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